Distinguiendo lo importante

Una evidencia: no podemos parar de pensar en todo lo que hay en nuestra vida, lo que ha acontecido, momentos e historias que estamos viviendo, otras que ya hemos vivido. Todo adquiere una particular importancia, y nos produce una angustia constante. Tantas mañanas pasadas, y cuadros por pintar. Mientras, el tiempo pasa, y no podemos controlarlo. Es algo cíclico aquello que nos sucede, un sentimiento de extrañeza que a la vez nos genera una ilusión. Cada minuto pasa más rápido que el anterior.

La constante

El acto de crear me remite a disfrutar de lo esencial, de lo inabarcable y deseado. Esta es mi constante. Nunca es suficiente. Escribo para darme cuenta de mí misma porque la evidencia no es tan clara, porque nunca será suficiente. Siempre cabe algo más en algún lugar desconocido, en una canción desterrada o incluso en deseos sin voz. Todas estas circunstancias originan imágenes, caminos visuales que escenifican momentos sin más. Estos, en ocasiones, los inventamos para ser más felices. ¿Acaso no puede ser igual de válido aquello que imaginamos?

Circunstancias estéticas de mi identidad

Mis pensamientos me ayudan a llegar a lugares donde mi cuerpo desea estar. Invento imágenes para poder crecer. Las imágenes me definen, busco mi identidad en ellas. Cada imagen es una nueva manera de pensar, y pensando, mi cuerpo adquiere autonomía e identidad. Todo se anticipa a mi memoria y a partir de ello creo la imagen que antes no existía, compongo mis pensamientos a través de la fotografía.

Sobre lo imaginario

Lo irreal es lo que imaginamos. Yo imagino mi cuerpo. Creo una escena que no existe. El escenario es el espacio. La luz dibuja el contorno de aquella irrealidad que he inventado. El azar interviene, provoca encuentros en mis imágenes. El momento me sorprende como la picadura de un mosquito. La imagen suena y debe continuar, adquiere autonomía. Por lo tanto, puedo afirmar que mis imágenes son autónomas, igual que mis pensamientos o que mi propia imagen física.

Diciembre/2009 

El sentido de las cosas

Todo lo que hacemos tiene algún sentido, basta con creer en ello y funcionará. Me gusta conservar zonas que me motiven para continuar. Las respeto y a partir de ahí todo comienza a marchar. Nuestro pensamiento suele ir más rápido que la mano. Por eso llegaremos a concebir la plenitud cuando descubramos ese pensamiento a través de la acción manual. Rojos, azules, rosas, naranjas, verdes, incluso grises sin quererlos han surgido de mi memoria, de ese juego continuo que manifiesta mi conciencia cuando duermo, río, lloro, tiemblo, hablo o pienso.

Belleza inadvertida

Al igual que dice Kafka “Mis historias son una forma de cerrar los ojos”. Me muevo entre la lógica y el absurdo y encuentro la belleza en un pensamiento nuevo que me viene dado sin avisar. Así busco y encuentro lo exclusivo. La exclusividad es auténtica, y lo auténtico no admite retoques sino aciertos de primera intención. Querer acertar demasiadas veces es un error.

Marzo/2009

Vibraciones

Lo mejor que me puede pasar es aquello que siempre deseo. Me muero por bailar y a la vez deseo estar aquí, sin ruidos. Es entonces cuando me pregunto: ¿si el silencio es tan poderoso como la música, por qué nunca habla? Jamás pensé en ello, sólo cuando mi cabeza no podía pensar más, entonces renuncié a lo superfluo, a lo fuera de sentido, para así quedarme con las cosas que vibran ante mí: el color, el amor, el sonido, las luces. Esta nueva manera de conocer mi alrededor me hacía descubrir una nueva etapa.

La pintura: juego mental

Pintar es jugar continuamente con la mente, a veces sin darte cuenta. La mente juega a dictar unas acciones u otras, a proponerse a sí misma objetivos o metas que le diviertan por muy complicadas que le resulten a priori. En un juego nada se premedita, la ética y la moral, el bien y el mal, lo racional y lo sensible, todo entra a formar parte de un único objetivo: disfrutar el momento sean cuales sean las consecuencias. Lo mismo pasa cuando pintamos, por lo tanto nuestra mente no se encarga tanto de pensar como de jugar pensando.

Noviembre/2008

Fotografiando

Las fotos me hacen ser más consciente de aquello que deseo, y sobre todo ser más consciente de cómo soy, por lo tanto lo que yo busco con ellas es mi identidad más que una imagen fotografiada. Según dice Husserl: “El “yo” vive en lo que ejecuta.”

Junio/2008